¡Cuidado con los problemas Cardiacos!

EL CONTENIDO DEL CORAZÓN

Nuestras conductas son una expresión de lo que abunda en nuestros corazónes, en él encontramos el punto central del control de nuestras vidas. Proverbios 4:23. “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.”

Para Dios es de suma importancia el contenido del corazón, porque todo lo que decimos o hablamos expresa de que estamos llenos , Jesús enseñó sobre este asunto Marcos 7:21-22 “Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios,  la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad.”

EL COFRE DEL TESORO

El corazón es señalado como si fuera un cofre que contiene un tesoro, se espera que al abrirlo encontramos oro, plata, joyas y perlas preciosas, sin embargo, podemos llevarnos muchas sorpresas, el óxido y el tiempo pueden hacer su trabajo y destruir todo su contenido a tal punto que no exista nada de valor en él, en Lucas 6:45 se puede corroborar este punto “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Cuando lo malo es abundante en el corazón conlleva a estar propensos a las tentaciones, nuestras propias concupiscencias (deseos) que emanan de nuestros corazones pueden arrastrarnos al pecado. Santiago explica esta razón en su carta Stgo 1:14-15 al decir: “… que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”

LA SOLUCIÓN

La solución a nuestros corazones es la transformación de nuestras mentes mediante la Palabra de Dios, Pablo aconseja muy bien sobre este asunto en Romanos 12:1-2 “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”

La integridad en nuestros corazones se puede alcanzar si clamamos a Dios por ello “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu” Salmos 51:10

Bienaventurado es aquel que mantiene un corazón limpio, porque podrá ver a Dios (Mateo 5:18)

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