Levítico

I. La importancia del libro.

Desde luego, la importancia del li­bro se ve en el sencillo hecho de que está en la Biblia. Todo libro de la Biblia es muy importante. Pero veremos la impor­tancia del libro al fijarnos en su signifi­cado, contenido y relación con el resto de la Biblia.

Levítico cabe perfectamente bien después del libro de Exodo, no porque contenga datos históricos que los conecten entre sí, sino porque al escribir el libro de Éxodo, Moisés reveló los detalles de la construc­ción del tabernáculo y era necesario que se registrara también los detalles del servicio del tabernáculo, y esto es precisamente el propósito y contenido de Levítico. Si el libro de Levítico hubiera precedido el de Exodo, los servicios del tabernáculo se hubieran delineado antes de su existencia.

Este libro es importante porque trata acerca de la expiación de los pecados del pueblo y de su acercamiento a Dios. En varios detalles la carta a los Hebreos co­rresponde a Levítico porque en los dos li­bros existe el plan o arreglo divino para acercarnos a Dios. Dice Heb. 10:22, “acerquémonos con corazón sin­cero”. De manera imperfecta los is­raelitas podían acercarse a Dios por medio de los sacrificios de animales y la mediación del sacerdocio de Aarón, pero de manera perfecta nosotros podemos acer­carnos a Dios por medio del perfecto sacrificio y mediación de Cristo. Examinar estos libros conjuntamente y punto por punto es un estudio muy provechoso. Re­comiendo un repaso de las Notas so­bre Hebreos por el hermano Bill H. Reeves al estudiar estas Notas sobre Levítico

II. El significado y natu­raleza del libro.

El significado de Levítico.

Viene del nombre Leví, uno de los doce hijos de Israel (Jacob). La familia o tribu de Leví fue escogida por Dios como posesión especial de El. Dios dijo (Ex. 13:2), “Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es”. Pero Dios aceptó a los levitas (la tribu entera) en lugar de los primogénitos, y así los israelitas podían redimir a sus primogénitos. Dice Núm. 3:41, “Y tomarás a los levitas para mí en lugar de todos los primogénitos de los hi­jos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de todos los primogénitos de los animales de los hijos de Israel. Yo Je­hová”. Luego en Núm. 8:19, hablando del mismo asunto, agrega: “Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de en­tre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario”. Así vemos claramente que Dios escogió a los levitas para el mi­nisterio del tabernáculo. Véase 1 Crón. 23 para aprender sus deberes como gobernadores, jueces, músicos y can­tores (tributando alabanzas a Dios), porteros, etc.

Levítico es el nombre de este libro en la Septuaginta, la versión griega (todos los libros del Antiguo Testamento fueron revelados originalmente en hebreo). El nombre hebreo del libro es Vaiyikra, que es la primera palabra del libro, “Llamó”.

La naturaleza del libro.

Levítico, pues, es el libro que re­vela y explica las leyes y reglamentos que gobernaban el servicio religioso de los is­raelitas, bajo el ministerio de los levitas y especialmente el de los sacerdotes (Aarón y sus hijos).

Este libro se puede considerar como un manual para los levitas y espe­cialmente para los sacerdotes.

El libro tiene que ver con los sa­crificios, ofrendas, servicios de un pueblo sagrado. Tiene que ver con cosas sagradas: el tabernáculo, sus muebles y utensilios; días santos, etc.

Levítico no es un libro de historia. Los eventos históricos narrados son muy pocos (véanse 10:1, 2, el pecado de Nadab y Abiú y su consecuencia; 24:8, el pecado de blasfemia y su consecuencia).

No hemos de pensar que Levítico trate acerca de la religión externa sola­mente. Los sacrificios no valían si los ofe­rentes no reconocían su significado; eran medios de acercarse a Dios. Requerían fe, humildad, arrepentimiento, confesión de pecado, gratitud a Dios, etc. (Véase 26:30-41). Tenía que ser servicio de corazón. Además, en 19:18 hallamos el texto que se cita varias veces en el Nuevo Testamento: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Si este mandamiento como se cita en el Nuevo Tes­tamento es servicio espiritual, también lo era en el Antiguo Testamento. (Véase “Lecciones que aprendemos”, V, D, de esta Introducción).

III. Bosquejo del libro por Edersheim (“Bible History, Old Testa­ment, Volumes I-IV, Pág. 139).

Parte I – capítulos 1-16 – Cómo acer­carse a Dios para poder tener comunión con El.

  1. Comienza el libro apropiada­mente con una descripción de las varias clases de sacrificios, capítulos 1-7. Porque primeramente, antes de poder existir el acceso a Dios, el pecado tiene que ser quitado. El pecado es lo que separa al hombre de Dios.
  2. Los capítulos 8-10 tratan acerca de la consagración del sacerdocio, los sa­crificios y el pecado de Nadab y Abiú.
  3. Los capítulos 11-15 tratan acerca de los oferentes mismos:
    Estos deben ser limpios:

                             personalmente, cap. 11.

                             en su vida familiar, cap. 12.

                             como congregación, caps. 13-15.

  1. Capítulo 16, un capítulo clave, explica la purificación de Israel en el gran día de la expiación. Con este importante capítulo la primera parte del libro, que trata acerca del acceso a Dios, termina.

Parte II – capítulos 17-27 – trata acerca de la consagración, o sea la santidad que debería caracterizar a aquellos que han tenido (por medio de los sacrificios ad­ministrados y mediados por el sacerdocio levítico) su acceso o acercamiento a Dios.

  1. Santidad personal, cap. 17.
  2. Santidad en la relación familiar, cap. 18.
  3. Santidad en las relaciones so­ciales, caps. 19, 20.
  4. Santidad en el sacerdocio, caps. 21, 22.
  5. Las épocas santas (las fiestas anua­les), caps. 23, 24.
  6. El castigo del blasfemo, cap. 24:10- (Es interesante notar aquí, que como las direcciones divinas en conexión con el sacerdocio fueron enfatizadas o acentuadas por el castigo sobre Nadab y Abiú, 10:1, 2, así también el deber solemne de todo Israel de respetar y reverenciar el nombre de Jehová se exhibe en el castigo sobre este hombre que lo blasfemó).
  7. Santidad en la tierra, cap. 25. Como la Parte I, que  describe el acceso a Dios, se culminó en el día de expiación, así la Parte II se culminó en el año del ju­bileo.
  8. Las bendiciones pronunciadas so­bre la fiel observancia del pacto, cap. 26.
  9. Los votos, cap. 27.

 Comentario sobre Levítico, Introducción Wayne Partain.https://www.youtube.com/watch?v=vKT8eo3hAMw

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